El pinchazo y sus paradojas

Junto a otras operaciones menores, a la expansión internacional y a la asociación con Benedetti en Cofir, el gran colofón de esta meteórica carrera de éxitos iba a ser para los Albertos la compra de la mayoría de las acciones de Urbanor, al empezar la primavera de 1987. Ofrecen por ella a la filial española de la italiana Condotte 2.100 millones de pesetas, aunque luego reparten un 46% entre socios como Pedro Sentieri y los hermanos San Martín.

La operación ofreció enseguida todos los visos de que podría consagrar a Conycon como el mayor grupo empresarial y financiero español, gracias a que a los pocos meses empiezan a negociar con el grupo KIO el canje de acciones de Urbanor por el 51% de las acciones de la sociedad Cartera Central, desde la que KIO y los Albertos intentarían controlar el Banco Central con un 12% del capital entonces en manos del grupo kuwaití, al que el Banco de España acaba de ordenar españolizar su paquete para no violar la prohibición legal de que un grupo extranjero tenga más del 5% en un banco español.

Paradójicamente, esta operación tan brillantemente planteada, y que en poco tiempo ofreció incluso la perspectiva de poder extenderse también a Banesto cuando el Central para rehuirla le ofreció la fusión de ambas entidades, sería la última gran aventura empresarial de Alberto Alcocer y Alberto Cortina en lo que hoy es el imperio empresarial de FFC. La aventura no sólo terminó en 1990 con el divorcio de sus respectivas ex mujeres, Esther y Alicia Koplowitz, quienes al final vendieron al Central con minusvalías el 51% de Cartera Central procedente de la venta de Urbanor y el 49% adquirido unos meses antes a KIO, sino que años después daría lugar al verdadero calvario judicial y mediático sufrido por los primos durante los últimos diez años.

La separación y salida de los Albertos del imperio que habían creado durante los últimos veinte años fue precipitada a raíz de la publicación, en plena batalla con Mario Conde por el control de Banesto, de unas fotos de Alberto Cortina saliendo de un hotel de Viena con Marta Chávarri, luego divorciada del marques de Cubas, otrora hombre de confianza de Esther Koplowitz en FCC. Los problemas judiciales serian promovidos precisamente por Pedro Sentieri y los hermanos San Martín, a quienes más habían enriquecido los primos después de sus mujeres, en este caso debido a las plusvalías de la operación combinada Urbanor-Cartera Central.

Este juego de sucesivas paradojas se acrecienta por el hecho de que, mientras los Albertos percibieron por la separación patrimonial de las Koplowitz apenas 5.600 millones de pesetas cada uno, la suma de ambas cifras sería incluso inferior a los cerca de 12.000 millones de pesetas conseguidos por Pedro Sentieri y sus socios a raíz de la venta de Urbanor a KIO y de la querella que estos les pusieron cinco años después, por la que los primos fueron inicialmente absueltos por la Audiencia Provincial de Madrid pero luego irregularmente condenados en revisión por el Tribunal Supremo el año 2003, sentencia que fue por ello anulada a finales de febrero del 2008 por el Tribunal Constitucional y finalmente en junio de este mismo año por el propio Tribunal Supremo.

El renacer de los Albertos

No obstante, Alberto Cortina y Alberto Alcocer pudieron pagar los 50 millones de euros de responsabilidad civil que les impuso el Supremo y que ahora sus denunciantes tendrán que devolverles con los intereses devengados, gracias a que tras separarse de sus mujeres les ha vuelto a sonreír la fortuna empresarial.

En efecto, la mayor parte de los 5.600 millones de pesetas percibidos por la separación patrimonial los cobraron en acciones del Banco Zaragozano, paquete que aumentaron al 40% y que han multiplicado por seis como el resto de los miles de accionistas minoritarios, a pesar de que tuvieron que venderlo apresuradamente a Barclays, por exigencias del Banco de España, a raíz de la condena del Tribunal Supremo luego anulada por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo. Los miles de accionistas que vendieron con ellos obtuvieron el mismo precio, a pesar de que es habitual en este tipo de operaciones que haya una prima por el paquete de control, sobre todo si se trata como en este caso de un banco.

Con los cerca de 500 millones de euros así conseguidos (cerca de 80.000 millones de pesetas) han vuelto a tener éxito en sus aventuras empresariales y han vuelto a apostar por invertir en la economía española, sin atender a las numerosas ofertas para hacerlo en otros países a causa de la temporal condena judicial.

Entre sus inversiones a principios de los años noventa, adquirieron un 9,5% de ACS-Dragos, la mayor constructora de España y la tercera de Europa, y el 5% de la empresa papelera Ence. Pero como consecuencia de las operaciones corporativas y otras compras adicionales hoy tienen el 13% de todo el grupo ACS y el 21% de ENCE. En el primer caso se trata de una de las mayores constructoras europeas y mundiales, aunque hoy se ha diversificado hacia otros campos, como el eléctrico (tiene el 12% de Iberdrola tras vender el 45% de Fenosa).

En el segundo, ENCE es la mayor productora española de pasta de papel y productora de energía eléctrica con biomasa, además del mayor propietario privado de bosques, al reunir en España cerca de 200.000 hectáreas de terreno y extender recientemente actividades similares a Uruguay.

Cofir: Empleados de lujo, espléndidos negocios

La Corporación Financiera Reunida (Cofir) fue una de las empresas que más fortuna dio a sus socios entre la segunda mitad de los ochenta y los noventa, gracias a una excelente lista de participantes(Carlo de Benedetti, los Albertos, el BBVA, Cajamadrid, etcétera) y unos empleados de lujo, entre los que sobresalian tres juanes luego llamados al éxito: Juan Llopart, consejero delegado de la compañía, Juan Villalonga, quien después presidiría Telefónica, y Juan Amat, ulterior mano derecha de Blesa en Cajamadrid. Igualmente, pasaron por Cofir Javier Gupide (BBVA) y Álvarez Rendueles, que había sido gobernador del Banco de España.

Cofir fue uno de los negocios donde más dinero ganaron todos los socios, entre ellos Alcocer y Cortina antes de multiplicar por seis su inversión en el Zaragozano. Fueron invitados por.el inversor italiano Carlo de Benedetti y tomaron un 10%%, paquete que tuvieron que vender –lo mismo que el de Sogecable (Canal Plus),-- para poner todos los huevos en la misma cesta del Zaragozano una vez que se divorciaron de sus exmujeres Esther y Alicia Koplowitz.

Cofir era una sociedad de inversión – de ahí la presencia directa en su capital de accionistas como el BBVA y Cajamadrid—que aprovechó la expansión económica de la segunda mitad de los ochenta, tras la entrada de España y Portugal en la Comunidad Europea, para realizar grandes negocios con el lanzamiento de empresas o participaciones de diversos sectores. Gracias a ella se desarrollaron desde compañías hoteleras (NH) e inmobiliarias (Sotogrande en Málaga y otras del algarbe portugués) hasta bodegueras (Berberana[1]) o de moda (Massimo Tutti). Tampoco se le escaparon oportunidades puramente industriales, como la compra en 1990 de Macosa, o incluso banacarias, como sus participaciones esporádicas en el propio BancoZaragozano..
Pese a la diversidad de sectores y de personalidades empresariales entre los socios, las relaciones entre el condottiero italiano y todos sus socios españoles fueron magnificas, gracias a la labor realizada por Alcocer y Cortina. Las únicas diferencias, más profesionales que personales, surgieron a principios de los años noventa con NH, que era la principal apuesta de Cofir.
Debido a las necesidades de su diversificación europea y a su implicación en la crisis del Banco Ambrosiano, Benedetti insiste en diversas ocasiones en realizar liquidez sacando a Bolsa al grupo hotelero, del que había llegado a tener el 49,5% a cambio de las inyecciones financieras realizadas para su expansión. Pero Antonio Catalán, el fundador, prefiere mantener su proyecto fuera del control de los mercados.Por ello, a finales de 1992 Alcocer y Cortina deciden vender su participación del 10% de Cofir a cambio del 4,1% de las acciones del Zaragozano que tenía la sociedad de inversión, por lo que elevan su participación en el Banco desde el 30% al 34.1%.. Posteriormente, los Albertos , a través de su entonces vehículo de inversión, Cartera Zaragozano, lanzaron una oferta para adquirir el 10% del Banco y tener la mayoría absoluta.

Por ello, a principios del año 1993 hay una recomposición accionarial y del consejo
[1], del que salen los Albertos, Marco de Benedetti y Javier Gurpide (Banco Bilbao-Vizcaya), dando lugar a un cambio en la presidencia de la propia Cofir: sale Álvarez Rendueles, presidente también del propio Zaragozano, y entran el abogado Pedro Cuatrecasas y un empleado de Benedetti, Gabriele Burgio,, quien luego presidiría durante años la nueva NH en que se transforma el grupo Cofir, aunque en ese momento se limita a sustituir como nuevo consejero delegado a Juan Llopart, nombrado director general de Caixabank, del grupo La Caixa..
NH había surgido entre 978-1988 de la mano de Antonio Catalán como empresa familiar desarrollada a través de la reinversión de los beneficios. Pero se aproxima a Confir para poder realizar sus planes de expansión y entonces adquiere nuevos horizontes. 1988-1997 pasa a funcionar como una sociedad colectivacon el holding financiero, que le inyecta capital hasta hacerse en poco mas de dos años con el 49,5% de la empresa, por lo que se pone fin a la estructura y dirección familiar, dando en 1997 a la salida del propio Antonio Catalán, tras lo cual Cofir entraría junto con Alba y la empresa constructora Acciona a formar parte desde el 1 de enero de 1999 del Ibex 35.Es entonces cuando se fusionan COFIR y NH Hoteles.

Por tanto, en esta fecha no solo marca un hito en la transformación de la propia NH Hoteles, sino de COFIR. En primer lugar, porque el control que ejerce COFIR sobre NH la obliga a abandonar el sistema de dirección personalista y contribuye a aumentar la profesionalización de la gestión, por lo que hoy es un caso de estudio en las escuelas de negocio
[2]. En segundo lugar, porque a finales de los años noventa COFIR realizó un cambio que pasó por la venta de activos no estratégicos o de aquellos negocios en los que para ser líderes del mercado se precisaban costosas inversiones no rentables a corto plazo (caso de los negocios de distribución alimentaria en Cataluña y Aragón, del proyecto inmobiliario Fontir desarrollado con Metrovacesa)[3], y la potenciación de actividades en las que disfrutaba de una posición de liderazgo en el mercado y con potencial de crecimiento, caso de NH.En este contexto, y aunque desde 1990 NH controlaba el 40% de las acciones de Sotogrande, en octubre de 1999 decidió lanzar una oferta pública de adquisición de las acciones en circulación de Sotogrande, S.A. desembolsando14.400 millones de pesetas para incrementar su participación de un 37% a un 91,5%.
Como la salida del primer tipo de negocios supuso minusvalías, compensadas por el negocio hotelero de COFIR (en esos momentos ya alcanzaba su participación más del 62% de NH Hoteles), en junio de 1997 Antonio Catalán decide dejar la presidencia ejecutiva de NH Hoteles y vender el 34% de las acciones que conservaba, terminando con la discrepancia sobre cómo orientar la expansión de la cadena y dirigir la empresa
[1]. Por esta participación se recibe 15.000 millones, que reinvierte junto a los hoteles Calderón de Barcelona y Sanvy de Madrid para montar AC Hoteles, proyecto en el que le acompañan los cuatro Directores Generales de NH.

Es entonces cuando se confirma igualmente la salida de Benedetti
[2] , tras colocar entre fondos internacionales el paquete de Cerus-Carlo de Benedetti. Entre ese año 1996 y 1999 se realizó la concentración y la venta de activos no estratégicos, finalizado con la venta de Arco Bodegas Unidas, S.A y antes de Corporación Financiera Reunida, S.A, aaí como al final la absorción de NH Hoteles adoptando la denominación de la sociedad absorbida y ampliando su objeto social.

En este tiempo el antiguo empleado de Benedetti, Gabriele Burgio, se consolida como presidente de la nueva Cofir o NH Hoteles, cargo desde el que últimamente ha realizado declaraciones sorprendentes para quienes contribuyeron al éxito del grupo. Primero al grupo Vocento
[3] el 29 de julio del 2007 y luego al diario EL MUNDO[4] el 31 de agosto del 2008, Burgio coincidido en reiterar a ambos medios que vino a España para poner orden en la “guerra total” que había entre los socios, cuando lo cierto es todos ellos juzgaban las relaciones excelentes, desde el BBVA a Cajamadrid, además de atribuirse personalmente el éxito del grupo y al final decir que “menos mal que decidimos salir de España hace años”.

 
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